¿Enfermedad holandesa en Costa Rica? El auge de las zonas francas y sus efectos colaterales / Dutch Disease in Costa Rica? The Rise of Free Trade Zones and Their Side Effects


¿Enfermedad holandesa en Costa Rica? El auge de las zonas francas y sus efectos colaterales

Durante décadas, Costa Rica ha sido presentada como un caso de éxito en atracción de inversión extranjera, particularmente a través de su régimen de zonas francas. Sin embargo, el contexto económico actual plantea una pregunta incómoda pero cada vez más relevante: ¿está el país experimentando una forma moderna de enfermedad holandesa?
Tradicionalmente, este fenómeno —conocido como Enfermedad holandesa— se asocia con el descubrimiento de recursos naturales que generan una entrada masiva de divisas, apreciando la moneda local y debilitando otros sectores exportadores. No obstante, la teoría económica ha evolucionado: hoy se entiende que cualquier flujo significativo de capital extranjero, incluyendo la inversión directa concentrada en sectores específicos, puede producir efectos similares.
En el caso costarricense, este rol lo desempeñan las zonas francas.

El nuevo motor: zonas francas y entrada masiva de divisas
Costa Rica ha desarrollado un ecosistema altamente competitivo en sectores como dispositivos médicos, servicios corporativos y tecnologías de la información. Este éxito ha generado una fuerte entrada de dólares vía exportaciones e inversión extranjera directa.
El resultado ha sido una apreciación sostenida del colón, fenómeno gestionado por el Banco Central de Costa Rica bajo un régimen de flotación administrada.
A inicios de 2026, el tipo de cambio ha alcanzado niveles cercanos a ¢470 por dólar, uno de los puntos más bajos en décadas. Si bien esto contribuye a contener la inflación, también genera efectos adversos en otros sectores de la economía.

Mecanismos de la enfermedad holandesa en Costa Rica
1. Apreciación del tipo de cambio real
El crecimiento acelerado de las exportaciones en zonas francas incrementa la oferta de divisas. Esto fortalece el colón, encareciendo las exportaciones del resto de la economía.
2. Pérdida de competitividad
Sectores tradicionales como la agricultura (café, banano) y la manufactura local enfrentan una desventaja creciente: sus productos se vuelven más caros en los mercados internacionales, mientras las importaciones se abaratan.
3. Reasignación de recursos
Las empresas de zonas francas ofrecen salarios significativamente más altos —hasta 1.8 veces el promedio nacional— atrayendo mano de obra calificada y capital, en detrimento de los sectores tradicionales.
4. Dinámica de “economía enclave”
Aunque dinámicas, las zonas francas operan en muchos casos con limitada integración productiva local. Esto genera crecimiento exportador sin un impacto proporcional en el resto de la economía.

Consecuencias estructurales
El impacto de estos mecanismos ya comienza a reflejarse en varios frentes:
Desindustrialización prematura. La manufactura fuera del régimen especial pierde terreno antes de alcanzar niveles de madurez propios de economías desarrolladas. Durante décadas, Costa Rica ha sido presentada como un caso de éxito en atracción de inversión extranjera, particularmente a través de su régimen de zonas francas. Sin embargo, el contexto económico actual plantea una pregunta incómoda pero cada vez más relevante: ¿está el país experimentando una forma moderna de enfermedad holandesa?
Tradicionalmente, este fenómeno —conocido como Enfermedad holandesa— se asocia con el descubrimiento de recursos naturales que generan una entrada masiva de divisas, apreciando la moneda local y debilitando otros sectores exportadores. No obstante, la teoría económica ha evolucionado: hoy se entiende que cualquier flujo significativo de capital extranjero, incluyendo la inversión directa concentrada en sectores específicos, puede producir efectos similares.
En el caso costarricense, este rol lo desempeñan las zonas francas.

El nuevo motor: zonas francas y entrada masiva de divisas
Costa Rica ha desarrollado un ecosistema altamente competitivo en sectores como dispositivos médicos, servicios corporativos y tecnologías de la información. Este éxito ha generado una fuerte entrada de dólares vía exportaciones e inversión extranjera directa.
El resultado ha sido una apreciación sostenida del colón, fenómeno gestionado por el Banco Central de Costa Rica bajo un régimen de flotación administrada.
A inicios de 2026, el tipo de cambio ha alcanzado niveles cercanos a ¢470 por dólar, uno de los puntos más bajos en décadas. Si bien esto contribuye a contener la inflación, también genera efectos adversos en otros sectores de la economía.

Mecanismos de la enfermedad holandesa en Costa Rica
1. Apreciación del tipo de cambio real
El crecimiento acelerado de las exportaciones en zonas francas incrementa la oferta de divisas. Esto fortalece el colón, encareciendo las exportaciones del resto de la economía.
2. Pérdida de competitividad
Sectores tradicionales como la agricultura (café, banano) y la manufactura local enfrentan una desventaja creciente: sus productos se vuelven más caros en los mercados internacionales, mientras las importaciones se abaratan.
3. Reasignación de recursos
Las empresas de zonas francas ofrecen salarios significativamente más altos —hasta 1.8 veces el promedio nacional— atrayendo mano de obra calificada y capital, en detrimento de los sectores tradicionales.
4. Dinámica de “economía enclave”
Aunque dinámicas, las zonas francas operan en muchos casos con limitada integración productiva local. Esto genera crecimiento exportador sin un impacto proporcional en el resto de la economía.

Consecuencias estructurales
El impacto de estos mecanismos ya comienza a reflejarse en varios frentes:
Desindustrialización prematura
La manufactura fuera del régimen especial pierde terreno antes de alcanzar niveles de madurez propios de economías desarrolladas.Crecimiento sin empleo
A pesar del dinamismo exportador, muchos sectores de zonas francas son intensivos en capital o altamente especializados, generando menos empleo del necesario para compensar las pérdidas en otros sectores.
Alta concentración exportadora
En 2023, apenas 50 empresas concentraron el 64% de las exportaciones del país, lo que aumenta la vulnerabilidad ante shocks externos.
Dualidad económica
Se consolida una brecha entre dos economías:
Régimen especial (zonas francas): alta productividad, salarios elevados, crecimiento acelerado. 
Régimen definitivo: menor productividad, presión de costos y pérdida de talento. 

Impacto en la economía doméstica
Economistas de la Universidad Nacional de Costa Rica han advertido que la fortaleza del colón podría causar “daños profundos y duraderos” en los sectores que generan la mayor parte del empleo y la recaudación fiscal.
Esto es particularmente relevante porque, aunque las zonas francas aportan entre 14% y 15% del PIB, el resto de la economía sigue siendo el principal empleador del país.

El dilema del Banco Central
El Banco Central de Costa Rica enfrenta un complejo equilibrio entre objetivos contradictorios:
Control de la inflación: un colón fuerte reduce el costo de importaciones y combustibles. 
Competitividad externa: un colón fuerte perjudica exportaciones tradicionales y turismo. 
Para manejar esta tensión, el banco ha implementado varias estrategias:
Compra agresiva de dólares para acumular reservas (cerca de $16 mil millones en 2025). 
Reducción de tasas de interés para desincentivar la apreciación. 
Esterilización monetaria mediante emisión de instrumentos financieros para evitar presiones inflacionarias. 
Sin embargo, organismos como el Fondo Monetario Internacional han recomendado limitar las intervenciones para preservar la credibilidad del régimen cambiario.
La paradoja: las zonas francas también pierden
Curiosamente, el mismo fenómeno que impulsa el éxito de las zonas francas comienza a afectar su competitividad.
Aumento de costos
Aunque generan ingresos en dólares, sus costos —salarios, cargas sociales y servicios— están en colones. Un colón fuerte encarece su operación.
Pérdida de competitividad regional
Costa Rica se vuelve más caro frente a países como México, Colombia o República Dominicana, dificultando la atracción de nuevas inversiones.
Desaceleración del empleo
Sectores como servicios corporativos y centros de contacto han mostrado menor dinamismo en contratación desde 2024.
Aun así, el régimen sigue creciendo —más de 18% en 2025— impulsado por industrias de alto valor agregado menos sensibles al tipo de cambio.

¿Existen factores mitigantes?
No todo apunta a un escenario negativo. Instituciones como PROCOMER destacan elementos positivos:
Encadenamientos productivos: más de $6 mil millones en compras locales en 2023. 
Retorno fiscal indirecto: por cada dólar exonerado, se generan aproximadamente $2.80 en la economía. 
Esto sugiere que Costa Rica no enfrenta una “enfermedad holandesa clásica”, sino una versión más compleja y matizada.
Algunas Posibles Soluciones:
Política Publica
Colocar un encaje del 10% (u otro requerimiento de inmovilización de fondos) a la cuenta de capitales o inversión extranjera en Costa Rica tendría como objetivo principal frenar la apreciación del colón (evitar que el dólar baje demasiado) provocada por el carry trade y la entrada masiva de dólar. Si bien esta medida podría disminuir la velocidad con la que ingresan los dólares, no necesariamente "mejoraría" el tipo de cambio para todos los sectores, y podría tener efectos adversos significativos. Al hacer más costoso o lento el ingreso de capitales especulativos, se reduciría la oferta excesiva de dólares en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex). Esto podría estabilizar o frenar la caída del dólar, evitando que el colón se aprecie excesivamente. Costa Rica atrae altos montos de IED, principalmente en zonas francas, lo que genera una fuerte entrada de dólares que aprecia el colón. Restringir este flujo podría reducir la liquidez de dólares, presionando el tipo de cambio al alza (apreciación del dólar).
Riesgos de la medida:
Desincentivo a la Inversión: Un encaje del 10% actúa como un impuesto sobre la inversión, lo que podría desincentivar no solo la especulación (carry trade), sino también la inversión extranjera directa productiva, vital para la economía costarricense.
Costo de la inversión extranjera: Si bien la IED ha sido récord, los flujos frescos podrían disminuir si se imponen restricciones, lo cual podría impactar la competitividad y la generación de empleo.
Situación actual (2025-2026): El Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha mantenido una política de flotación administrada. La tendencia reciente ha sido una apreciación del colón (dólar bajo, llegando a niveles cercanos a ¢490-¢500), lo que afecta la competitividad de exportadores y turismo. 
En resumen, técnicamente podría evitar una mayor apreciación del colón al reducir la entrada de divisas especulativas, pero es una medida drástica que podría desincentivar la inversión extranjera real y afectar el crecimiento económico.
¿Hay entrada excesiva de dólares especulativos?
Diversos economistas y sectores productivos sostienen que las altas tasas de interés en colones (en comparación con las de EE. UU.) han atraído inversionistas que traen dólares para cambiarlos a colones, invertirlos y obtener ganancias rápidas. Esto se conoce como carry trade. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) argumenta que la caída del tipo de cambio se debe principalmente a factores reales y estructurales. Como ingresos genuinos para proyectos a largo plazo. Especialmente en servicios (tecnología y soporte) y dispositivos médicos. Una entrada masiva de divisas por el dinamismo del sector. Eurobonos y créditos con organismos internacionales que inyectan miles de millones de dólares al mercado local. 
Posibles soluciones para la entrada especulativa son reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM).Si el Banco Central baja más agresivamente las tasas de interés en colones, el país deja de ser tan atractivo para el capital especulativo, lo que desincentiva la entrada de esos dólares. Una medida más radical sería imponer impuestos o encajes a los capitales de corto plazo que entran solo por rendimientos financieros (medida usada en el pasado), aunque esto puede generar desconfianza en los mercados internacionales. El Gobierno podría reducir sus emisiones de deuda externa (Eurobonos) y financiarse más en el mercado local, evitando traer tantos dólares adicionales a la economía.
Situación actual a abril de 2026
El tipo de cambio ha alcanzado niveles mínimos históricos, situándose cerca de los ¢460 - ¢465 en el mercado mayorista. La mayoría de los analistas coinciden en que, sin una intervención más fuerte o un cambio en la estrategia de tasas del Central, la presión a la baja continuará debido al superávit extraordinario de divisas.  
Conclusión: ¿síntoma o transformación estructural?
Costa Rica se encuentra en un punto de inflexión. Lo que algunos interpretan como enfermedad holandesa, otros lo ven como una transición hacia una economía más sofisticada y basada en conocimiento. La realidad probablemente se sitúe en un punto intermedio, un modelo exitoso, pero con desequilibrios crecientes que requieren políticas activas. El verdadero desafío no es frenar el éxito de las zonas francas, sino evitar que este éxito erosione las bases productivas del resto de la economía. Diversificación, inversión en infraestructura y mejora en capital humano serán claves para asegurar que el crecimiento sea no solo dinámico, sino también inclusivo y sostenible.




Dutch Disease in Costa Rica? The Rise of Free Trade Zones and Their Side Effects
For decades, Costa Rica has been presented as a success story in attracting foreign investment, particularly through its free trade zone regime. However, the current economic context raises an uncomfortable but increasingly relevant question: Is the country experiencing a modern form of Dutch disease?
Traditionally, this phenomenon—known as Dutch disease—is associated with the discovery of natural resources that generate a massive influx of foreign currency, appreciating the local currency and weakening other export sectors. However, economic theory has evolved: today it is understood that any significant flow of foreign capital, including direct investment concentrated in specific sectors, can produce similar effects.
In the Costa Rican case, this role is played by free trade zones.

The New Engine: Free Trade Zones and Massive Foreign Currency Inflows
Costa Rica has developed a highly competitive ecosystem in sectors such as medical devices, corporate services, and information technology. This success has generated a strong inflow of dollars through exports and foreign direct investment.

The result has been a sustained appreciation of the colón, a phenomenon managed by the Central Bank of Costa Rica under a managed float exchange rate regime.
At the beginning of 2026, the exchange rate reached levels close to 470 colones per dollar, one of the lowest points in decades. While this helps to contain inflation, it also generates adverse effects in other sectors of the economy.

Mechanisms of Dutch Disease in Costa Rica
1. Appreciation of the Real Exchange Rate
The accelerated growth of exports in free trade zones increases the supply of foreign currency. This strengthens the colón, making exports from the rest of the economy more expensive.

2. Loss of Competitiveness
Traditional sectors such as agriculture (coffee, bananas) and local manufacturing face a growing disadvantage: their products become more expensive in international markets, while imports become cheaper.

3. Resource Reallocation
Free trade zone companies offer significantly higher wages—up to 1.8 times the national average—attracting skilled labor and capital, to the detriment of traditional sectors.

4. “Enclave Economy” Dynamics
Although dynamic, free trade zones often operate with limited local production integration. This generates export growth without a proportional impact on the rest of the economy.

Structural Consequences
The impact of these mechanisms is already beginning to be reflected on several fronts:
Premature Deindustrialization
Manufacturing outside the special regime is losing ground before reaching levels of maturity typical of developed economies.

For decades, Costa Rica has been presented as a success story in attracting foreign investment, particularly through its free trade zone regime. However, the current economic context raises an uncomfortable but increasingly relevant question: Is the country experiencing a modern form of Dutch disease?
Traditionally, this phenomenon—known as Dutch disease—is associated with the discovery of natural resources that generate a massive influx of foreign currency, appreciating the local currency and weakening other export sectors. However, economic theory has evolved: today it is understood that any significant flow of foreign capital, including direct investment concentrated in specific sectors, can produce similar effects.
In Costa Rica's case, this role is played by the free trade zones.

The new engine: free trade zones and massive influx of foreign currency
Costa Rica has developed a highly competitive ecosystem in sectors such as medical devices, corporate services, and information technology. This success has generated a strong inflow of dollars through exports and foreign direct investment.

The result has been a sustained appreciation of the colón, a phenomenon managed by the Central Bank of Costa Rica under a managed float exchange rate regime.

At the beginning of 2026, the exchange rate reached levels close to 470 colones per dollar, one of the lowest points in decades. While this helps contain inflation, it also generates adverse effects in other sectors of the economy.

Mechanisms of Dutch Disease in Costa Rica
1. Appreciation of the Real Exchange Rate
The accelerated growth of exports in free trade zones increases the supply of foreign currency. This strengthens the colón, making exports from the rest of the economy more expensive.

2. Loss of Competitiveness
Traditional sectors such as agriculture (coffee, bananas) and local manufacturing face a growing disadvantage: their products become more expensive in international markets, while imports become cheaper.

3. Resource Reallocation
Free trade zone companies offer significantly higher wages—up to 1.8 times the national average—attracting skilled labor and capital, to the detriment of traditional sectors.

4. “Enclave Economy” Dynamics
Although dynamic, free trade zones often operate with limited local production integration. This generates export growth without a proportional impact on the rest of the economy.

Structural Consequences
The impact of these mechanisms is already beginning to be reflected on several fronts:
Premature Deindustrialization
Manufacturing outside the special regime is losing ground before reaching the maturity levels typical of developed economies. Job-Stepping Growth
Despite export dynamism, many sectors in free trade zones are capital-intensive or highly specialized, generating less employment than necessary to compensate for losses in other sectors.
High Export Concentration
In 2023, just 50 companies accounted for 64% of the country's exports, increasing vulnerability to external shocks. Economic Duality
A gap is widening between two economies:

Special regime (free trade zones): high productivity, high wages, accelerated growth.

Definitive regime: lower productivity, cost pressures, and loss of talent.

Impact on the Domestic Economy
Economists from the National University of Costa Rica have warned that the strength of the colón could cause “profound and lasting damage” to the sectors that generate most employment and tax revenue.

This is particularly relevant because, although free trade zones contribute between 14% and 15% of GDP, the rest of the economy remains the country's main employer.

The Central Bank's Dilemma
The Central Bank of Costa Rica faces a complex balancing act between contradictory objectives:

Inflation control: a strong colón reduces the cost of imports and fuel.

External competitiveness: a strong colón harms traditional exports and tourism. To manage this tension, the bank has implemented several strategies:

Aggressive purchase of dollars to accumulate reserves (approximately $16 billion by 2025).

Reduction of interest rates to discourage appreciation.

Monetary sterilization through the issuance of financial instruments to avoid inflationary pressures.

However, organizations such as the International Monetary Fund have recommended limiting interventions to preserve the credibility of the exchange rate regime.

The Paradox: Free Trade Zones Are Also Losing Out
Interestingly, the very phenomenon driving the success of free trade zones is beginning to affect their competitiveness.
Increased Costs
Although they generate revenue in dollars, their costs—salaries, social security contributions, and services—are in colones. A strong colón makes their operations more expensive.
Loss of Regional Competitiveness
Costa Rica is becoming more expensive compared to countries like Mexico, Colombia, and the Dominican Republic, making it harder to attract new investments.
Slower Employment Growth
Sectors such as corporate services and contact centers have shown less dynamism in hiring since 2024. Even so, the free trade zone system continues to grow—more than 18% in 2025—driven by high value-added industries that are less sensitive to the exchange rate.

Are There Mitigating Factors?
Not everything points to a negative scenario. Institutions like PROCOMER highlight positive elements:
Production linkages: more than $6 billion in local purchases in 2023.
Indirect tax returns: for every dollar exempted, approximately $2.80 is generated in the economy.
This suggests that Costa Rica is not facing a “classic Dutch disease,” but a more complex and nuanced version.

Some Possible Solutions:
Public Policy
Imposing a 10% reserve requirement (or another requirement to immobilize funds) on the capital account or foreign investment in Costa Rica would primarily aim to curb the appreciation of the colón (preventing the dollar from falling too much) caused by carry trade and the massive inflow of dollars. While this measure could slow the rate at which dollars enter the country, it would not necessarily "improve" the exchange rate for all sectors and could have significant adverse effects. By making the entry of speculative capital more costly or slower, the excessive supply of dollars in the Foreign Exchange Market (Monex) would be reduced. This could stabilize or slow the fall of the dollar, preventing the colón from appreciating excessively. Costa Rica attracts high levels of FDI, mainly in free trade zones, which generates a strong inflow of dollars that appreciates the colón. Restricting this flow could reduce dollar liquidity, putting upward pressure on the exchange rate (dollar appreciation).

Risks of the measure:
Disincentive to Investment: A 10% reserve requirement acts as a tax on investment, which could discourage not only speculation (carry trade) but also productive foreign direct investment, vital to the Costa Rican economy.
Cost of Foreign Investment: While FDI has been at a record high, fresh inflows could decrease if restrictions are imposed, which could impact competitiveness and job creation.
Current Situation (2025-2026): The Central Bank of Costa Rica (BCCR) has maintained a managed float exchange rate policy. The recent trend has been an appreciation of the colón (low dollar, reaching levels close to ¢490-¢500), which affects the competitiveness of exporters and tourism.

In summary, technically, it could prevent further appreciation of the colón by reducing the inflow of speculative foreign currency, but it is a drastic measure that could discourage real foreign investment and affect economic growth.

Is there an excessive inflow of speculative dollars?
Several economists and productive sectors maintain that the high interest rates in colones (compared to those in the US) have attracted investors who bring dollars to exchange them for colones, invest them, and obtain quick profits. This is known as carry trade. The Central Bank of Costa Rica (BCCR) argues that the drop in the exchange rate is mainly due to real and structural factors, such as genuine income from long-term projects, especially in services (technology and support) and medical devices; a massive inflow of foreign currency due to the dynamism of the sector; and Eurobonds and loans from international organizations that inject billions of dollars into the local market.

Possible solutions to the speculative inflow include reducing the Monetary Policy Rate (MPR). If the Central Bank lowers interest rates in colones more aggressively, the country becomes less attractive to speculative capital, which discourages the inflow of those dollars. A more radical measure would be to impose taxes or reserve requirements on short-term capital entering the country solely for financial returns (a measure used in the past), although this could generate distrust in international markets. The government could reduce its external debt issuances (Eurobonds) and finance itself more in the local market, avoiding bringing so many additional dollars into the economy.

Current situation as of April 2026
The exchange rate has reached historic lows, hovering around ¢460-¢465 in the wholesale market. Most analysts agree that, without stronger intervention or a change in the Central Bank's interest rate strategy, downward pressure will continue due to the extraordinary foreign exchange surplus.

Conclusion: Symptom or structural transformation?
Costa Rica is at a turning point. What some interpret as Dutch disease, others see as a transition toward a more sophisticated, knowledge-based economy. The reality likely lies somewhere in between: a successful model, but with growing imbalances that require proactive policies. The real challenge is not to curb the success of free trade zones, but to prevent this success from eroding the productive base of the rest of the economy. Diversification, investment in infrastructure, and improvements in human capital will be key to ensuring that growth is not only dynamic, but also inclusive and sustainable.
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